La Televisión ha Muerto

Cuando el Arte ataca. Autogestión, trabajo, experimentación y una idea clara.

Con el proyecto buscamos sembrar un concepto: la dominación de los medios masivos y monopólicos de comunicación sobre nuestra subjetividad.

Denunciamos que los medios masivos y monopólicos tienen sus propios intereses y que nada tienen que ver con el común interés de la mayoría. Además de sujetar nuestras subjetividades, construyen e imponen una «verdad», su verdad, la que conviene al poder al cual se asocian y del cual forman parte. La verdad como conquista de la voluntad del poder, impuesta por los medios masivos y monopólicos. En oposición a esa Verdad se plantea este proyecto.

Desde el año 2017 venimos desarrollando este proyecto transdisciplinario que busca exponer a este enemigo camuflado en el periodismo, blindado por la «libertad de prensa» y mantenido por la pauta oficial (fondos del estado Argentino).

Exponemos por medio de símbolos este dominio y esta construcción de la realidad. No pedimos que apaguen la tele, o que dejen de leer los diarios, solo queremos compartirles la certeza de que nuestra subjetividad se construye a partir de palabras, ideas, frases, enojos, odios y deseos que nos siembran a través de los medios y que estos repiten hasta convertirles en sentido común.

El nombre del proyecto es una cita a la frase/concepto de Nietzsche «Dios ha muerto» como una invitación a liberarnos del dominio. En los tiempos de Nietzsche la Religión lo hacía por medio de la palabra (Biblia) así como hoy lo hacen los medios masivos y monopólicos de comunicación.

El proyecto nace en la cabeza de Gabriel Lemme, quien les escribe. Venía trabajando con lo que denomino “objetos metafóricos», el primero fue una cuerda con nudo de horca sostenida por globos amarillo con helio. Fue presentada en el desfile del bicentenario del 2016, denominado objeto metafórico asfixiante La revolución de la alegría, objetos que al entrar en contacto con la gente y en las calles producían reacciones y relaciones que capturadas por la fotografía servían de «evidencias simbólicas» de la dominación. Al objeto lo portaron Verónica Perez Luna y Elia Betina Bendezú quienes convidaban, a la gente, la revolución de la alegría.

El nuevo objeto metafórico sería un gabinete de televisor de tubo que ahuecado se colocaría en la cabeza de las personas para mostrar algo que sucede pero que no se ve, la dominación de la subjetividad.  

Fernando Cosentino, amigo, arquitecto, restaurador con conocimiento de materiales, técnicas, conceptos y con sentido del humor -y quien le puso el cuerpo a muchas de las fotografías del proyecto- es convocado y se suma al proyecto inmediatamente interviniendo el primer televisor.

La primera imagen del proyecto tuvo lugar en una sesión de fotos personales de un cliente. Le pregunté si quería sumarse al proyecto y así fue, en San Javier, con un televisor lleno de globos amarillos rodeados de flores amarillas.

En el primer mes ya contábamos con 10 televisores, donados por amigos de Facebook que se desprendían de sus viejos aparatos, que junto a Fernando desarmamos en los patios de nuestras casas. 

Las acciones se convirtieron en instalaciones y los colaboradores más cercanos pasaron a formar parte de Yunga en Llamas nombre del equipo que viene llevando adelante el proyecto. 

Se sumó Pablo Canelada, fotógrafo con conocimiento del espacio físico, la historia y del  manejo de conceptos.

Lau Vallejo diseñadora atenta siempre a los detalles y a lo que no vemos. Con conocimientos del espacio y fotógrafa también  

Matías Franchello nos aportó la edición y cámara de varios videos -además de su encanto-. 

La comunidad a cada pedido nos concedió lo necesitado: maniquíes, prendas, televisores, luces. 

Fernando Cosentino incorporó un elemento simbólico más al proyecto: «La silla eléctrica» que presentamos en La Veleta, lugar que nos alojó parte del proyecto por un tiempo.

El proyecto se presentó como instalación/performance en el Festival de Artes combinadas Yungas Open Haus, en la Feria de Arte de La Veleta Cultural. En Huellas 11 Vigilia de la Memoria llevamos adelante un acto psicomágico donde empalamos 7 televisores, en el Slam poético – Casa de la Cultura. Nos invitaron a fiestas -como la Fiesta El Gueto- y a realizar el arte de escena de bandas como Estonia Rock en Bar Pangea; la Fiesta Furius Funk Forever en la Veleta.

En un casamiento al que iba de fotógrafo cargué en el auto todos los televisores que entraban: siete; con uno previamente pintado de blanco para la novia. En el momento en que se estaban cambiando les pregunté si querían ser parte y entraron a la fiesta con los televisores en la cabeza! En el momento del baile fueron el «cotillón» de la fiesta.

En el Festival de Arte y Cultura LGBTIQ Tafí Viejo fui a registrar la instalación de Esteban Koukas con el auto colmado de TVs, apenas terminé el registro intervine con los televisores.

Fuimos invitados a la 8va Bienal de Fotografía y construimos una Latinoamérica de Televisores, mientras varios artistas intervenían televisores.

El festival Limón Rock nos dio un espacio y armamos otra instalación.

Se sumó otro elemento simbólico fuerte: La guillotina, construida por Pablo y quien escribe y que fue presentada en un festival en Diva.

Hicimos un espectáculo denominado Pink ha muerto junto a la banda The Worms en el teatro Alberdi, más de 70 televisores en escena y dentro del Julio Cultural. 

Estuvimos con instalación en el Filo Vibra y en el Congreso Internacional De Educación Y Política. 

En la calle intervenimos muchas veces, en manifestaciones, de noches en las vías del tren con un poeta, le pusimos el televisor a policías, a limpiavidrios, al busto de Borges y tuvimos la fortuna de que Mercedes Chenaut nos hiciera un texto para esa foto, también nos honró con sus palabras el maestro Lorenzo Verdasco. Un grupo de estudiantes de teatro hicieron una obra llamada Neopixel y nos pidieron televisores.

NEO PIXEL

José Matías Sánchez, hizo suyo el proyecto y lo llevó a la Facultad de Artes «La Televisión ha Muerto» + Cynthia Moreira + Realidad Aumentada, le pusimos un tele a Cynthia Moreira, chica trans que sería asesinada meses después violentamente. 

El proyecto se viene presentando en salones, a los cuales no entra; en concursos y becas del FNA que no obtiene. 

Con la llegada de la pandemia y la cuarentena el proyecto, en diferentes formatos, fue presentado en cuanta convocatoria hubo. En una de ellas obtuvimos el primer premio, votado por la gente, no por el jurado.

El concurso fue nada menos que en el monopólico medio de comunicación local «La Gaceta» en la cual presentamos un video danza junto a la bailarina Luciana Torres denominado La Caverna.

El último Objeto construido junto a Fernando fue El TVcovid una fusión de ambos símbolos y salimos a intervenir el espacio público. 

El proyecto lleva 3 años y lo seguimos moviendo porque el mensaje sigue siendo importante: no podemos entregar la formación de nuestra subjetividad a unos cuantos monopolios de poder sembradores de odio.

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