Murga Pa’Ladrar Fino

Cuando me piden que diga qué hace la Pa’Ladrar Fino se me tilda el cerebro. Porque implica una conjunción de sensaciones, recuerdos y pensamientos que son difíciles de explicar en una frase.

Antes decía que es una murga estilo uruguayo, pero inmediatamente la gente se imaginaba personas bailando. Los que me conocen saben que estoy muy lejos de bailar algo. Entonces para no generar confusión con la murga argentina (gente bailando) yo digo que somos «un coro de murga uruguaya». Al involucrar la palabra «coro» ya estoy incluyendo «gente cantando». Pero creo que no contribuye a iluminar nada. Siguen imaginandose la misma murga argentina con un coro desfilando en los corsos.

Es imposible decir en una frase lo que es la Pa’Ladrar. No es decir un género musical y listo. Metal progresivo. Andá a guglearlo. No es así. Para pensar la murga uruguaya imaginate una ensalada donde hay teatro y música; con una dosis de crítica social y donde no debe faltar el humor y la parodia. Perdón si la metáfora te dio hambre. A mí sí.

La explicación más extensa involucra contar lo que significa en su lugar de nacimiento, cruzando el Río de la Plata. Perdoná si te aburre, podés dejar de leer ya. En Uruguay el género está fuertemente marcado por el concurso del carnaval. Diecisiete personas con vestuario y maquillaje carnavalesco, divididas en: un coro de trece personas, un director escénico y una percusión de tres integrantes. Se presenta un show en el que se usan melodías preexistentes o compuestas y se habla sobre cosas de actualidad, puede ser puramente humorístico o puede tener contenido social o político. Luego se despiden contentos de haber estado y prometiendo regresar. Cuando terminás de contar eso, quién te preguntó ya se fue. Vos seguramente ya te fuiste y yo estoy hablándole a nadie.

En marzo de 2018 Martin Arnoldi me invitó a la murga, yo dudé. Me tuvo que aclarar que involucraba canto. Junto a Carlitos Seleme habían formado la murga en 2017 gracias a los talleres de Jesús Fernández (cantor y murguista, gran divulgador de la murga uruguaya en Argentina) y la estaban rearmando. Acepté en clave «veré qué onda», lo cual casi siempre termina en deserción.

En el comienzo era un grupo de gente desafinando. Pero hubo algo que hizo que me siga quedando. Creo que era eso. Que era un grupo de gente desafinando con mucho amor. No había academicismo, había muchas ganas de decir cosas.

Por ese tiempo se decidió el nombre «Pa’ladrar Fino»; y -más allá del juego de palabras- creo que forma parte de nuestras ganas de no dejar de ladrar de la manera más elegante posible, somos esa contradicción constante de la sociedad. Ladramos bien ladrado.

Ese primer año fuimos a cantar un par de veces a la peatonal. Generaba mucho impacto en los transeúntes ver a gente en fila cantando sobre el acoso o el machismo. Se quedaban. Se reían, se incomodaban. Eso también es la Pa’Ladrar. Risa, incomodidad, bronca, tristeza, alegría. Tomamos el género del carnaval uruguayo y tratamos de imprimirle nuestra identidad. Es un constante proceso y crecimiento.

Tiro un ejemplo a ver si se entiende un poco más. Desde el año pasado hemos abordado la temática de la Educación sexual integral en clave de humor con una reflexión final; terminamos cantando sobre eso en eventos donde había niñes mirando asombrades nuestras caras maquilladas cantando sobre que «no sientan vergüenza de hablar de sexualixad». Cantar nunca había sido tan fuerte para mí. Estaba mi hija sentadita sacándonos fotos. Si eso no es arte entonces no sé qué lo es.

En este año pandémico estuvimos marcados por dos momentos hermosos en nuestra corta vida murguista. El primero fue la incorporación de nuevas voces a través de audiciones. Fue bello ver tanta gente interesada en este espacio, eso me despertó ganas de ayudar a la formación de nuevas murgas en Tucuman. Sigo con las mismas ganas. El otro momento clave fue participar en el Septiembre Musical, en el cual intervino una formación reducida de la murga por motivos obvios. Somos 18 personas entre ladradores y percusionistas.

He aclarado lo que hacemos en la Pa’Ladrar? Seguramente no. Porque a veces ni nosotres lo tenemos claro. Funcionamos de forma cooperativa y estamos organizados en comisiones. No estuve nunca en una agrupación musical con tanto nivel de debate. A veces debatimos por horas sobre las cosas que cantamos o cómo abordar alguna actividad. Eso no pasaba en mis anteriores proyectos musicales.

La Pa’Ladrar es una forma de militancia? Eso lo dejaría para que responda alguien que sepa más que yo de militancia y de arte. O de arte militante. O de murga. Pero desde mi muy humildísimo punto de vista, si la murga no es arte militante, que no lo sea.

La murga se compone de la siguiente forma:
  • Primes: Vivi Vargas, Lucas Ramirez, Carlitos Seleme, Carla Diaz, Ramiro Diaz
  • Sobreprimas: Gogó Castagnaro, Lucila Sanchez Lizarraga, Vicky Demelchiorre, Mica Gramajo López, Luz Usandivaras
  • Segundos: Martin Arnoldi, Matias Chilo, Joan De La Silva, Jose Jimenez Batería: Negro Burgo, Nati Zabala, Christian Cruz
  • Director escénico: Paul Gramajo López

https://www.facebook.com/Paladrarfino



*Fotografías por: Manu Villagan

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