PIENSO EN EL FINAL, UNA PELÍCULA PARA VER MÁS DE UNA VEZ

Esta nueva película de Charlie Kaufman dio mucho de que hablar y desde que Netflix la puso en la grilla se ha mantenido entre las diez más vistas del sitio. Sin embargo, muchos sostienen que es un film para pocos. Una peli no convencional de 2 ¼ hs para ver y unas cuantas más para masticar.

Escena del film – imagen editada

Esta nota se inscribe, quizás, en ese proceso digestivo, de tal modo que quienes no la hayan visto aún absténganse de seguir adelante ya que el texto estará plagado de spoilers

Y quienes tienen la extraña manía de no dejar cosas inconclusas y terminar todo lo que empiezan, no se preocupen, vean igualmente la película, ya que la extrema subjetividad de estas líneas les dejará ganas de refutar todas las afirmaciones que se vierten en ellas.

Una película pretenciosa, para la mayoría, destinada a un público exclusivo. Llena de citas y guiños cinéfilos va dejando pistas para expertos como en el caso de la placa de una mini peli romántica que ve uno de los personajes, la cual es dirigida por Zemeckis y que nos puede anticipar viajes en el tiempo, aunque después esto fue negado por el director. Habrá también otros ingredientes que encauzarán la atención de los menos avezados como así también la de los más preparados para verlos; esos “loseres” de la vida, de la mitad del camino, que han avanzado tanto como para adquirir una mirada crítica pero no lo suficiente para cortar con el pasado y huir sin cicatrices. Y es que Jake sabe que sus padres hace mucho dejaron de entenderlo. Nunca encontró quien lo haga.

La película comienza con el primer plano de un papel tapiz que invita a perderse en sus flores, solo quienes siempre han negado lo que hay detrás de él, los que se niegan a entrar al sótano, comienzan a percibir desde acá un mensaje a develar. 

El personaje principal piensa en el final y tiene una sola pregunta por responder: ¿será de algún modo el amor dónde podría haber encontrado un punto de inflexión que le hubiese llevado a otro final alternativo?

Jake piensa en el final porque de cierta forma siempre ha estado consciente de la finitud de las cosas. Se da cuenta de que su vida no es más que el reflejo de lo que supuso querían de él. Jake necesita y necesitó siempre alguien que lo observe, que lo juzgue y que lo apruebe. Esa mirada compasiva -y no tanto- es la de Lucy.

El protagonista no puede alcanzar la ipseidad, tanto así que no habla a través de sí mismo sino a través de Lucy, un amor idealizado o la sumatoria de todos los ideales de amor con los que solo se ha atrevido a soñar. Lucy, Lucía, o alguno de sus mútliples nombres durante la historia, es una mujer bella, inteligente, periodista, bióloga, física, poeta, artista plástica mesera y gerontóloga, todo lo que Jake ha necesitado en una persona, pero solo ha encontrado en libros, películas y musicales.

Durante el largo viaje en auto el director se dedica a regar pistas que solo se encadenarán al llegar a destino, donde el tiempo deja de ser lineal para transcurrir de forma caótica. En este viaje temporal el personaje intenta perdonar sus decisiones o la ausencia total de las mismas; siempre es triste volver a casa cuando se vuelve con esa mirada de rayos x, cuando uno se da cuenta de que no transcurrió su vida sino que la vida le ha transcurrido. 

Quedarse quieto a través del tiempo y engusanarse y morir como los cerdos; es siempre decir que sí, siempre querer llenar las expectativas insaciables del otro y terminar siendo víctima de las apariencias. Es querer trascender, huir de la mediocridad, pero saber que mediocre es la mayoría y que alguien tiene que serlo. Pensar en el final es saber que lo que siempre has temido te alcanzó, y perdonarte.


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