¿Qué pasa hoy en el rock argentino?

El rock vernáculo tiene un bien definido y nutrido panteón; iniciada en los 60’ y 70’ esta obra colectiva terminó de construirse durante el júbilo democrático de los 80´. La década vio la consolidación o aparición de artistas que habrían de convertirse en verdaderos monstruos sagrados de nuestra música y, aunque las discusiones y vedetismos siempre están a la orden del día entre los melómanos y fanáticos, sería difícil discutir la importancia de “Deidades Mayores” como Charly García, Luca Prodan, Luis Alberto Spinetta, el Indio y Sky, Gustavo Cerati, Miguel Abuelo, Federico Moura y Pappo. Dejando para la polémica el catálogo de las “Deidades Menores” necesario es decir que la década de los 90’ fue igual de interesante que la anterior. 

Con el menemismo como telón de fondo la paleta sonora del rock local se amplió como también el número de bandas que sonaban en la radio. La consolidación del punk y el metal vio aparecer toda una escena under de la que fueron protagonistas entre muchas otras bandas A.N.I.M.A.L, Massacre, Todos Tus Muertos o El Otro Yo. Podría agregarse mucho más a este escueto resumen pero no queremos dejarnos ganar por el enciclopedismo y la gomina. Sintetizando, podemos decir que en el pasado el rock argentino estuvo marcado por bandas que hoy son indiscutibles. Cuyos integrantes no solo conquistaron el reconocimiento como grandes músicos, sino que, además, lograron arrastrar multitudes tras de sí. En este paseo de la fama probablemente la última gran banda que supo unir prestigio y masividad fue Babasónicos en la etapa marcada por Miami, Jessico, Infame y Anoche. Dato no menor: todas las bandas y músicos que nombramos son porteños. El mapa del pasado está más o menos claro entonces, no obstante aquí llegamos a la pregunta que titula esta nota: ¿Qué pasa hoy en el rock argentino?

La escena actual aparece definida por dos hechos: la emergencia de escenas musicales en Mendoza, Córdoba y Santa Fe que ha ayudado a descentralizar la movida del rock y un abanico sonoro que ha seguido ampliándose con la exploración de nuevos territorios. Quisiéramos subrayar la importancia de que otras provincias hayan logrado constituir escenas propias: por primera vez en sesenta años de rock argentino hay otras alternativas al centralismo porteño. Bueno, por lo menos en la música. En cuanto al segundo punto nos adentraremos un poco más advirtiendo que agrupamos a las bandas por sonido y no por geografía. A pesar de lo que veníamos diciendo, la renovación partió (pero no se limita a) de Baires. Una de las bandas protagonistas de los nuevos tiempos es El Mató A Un Policía Motorizado que editó su primer disco en 2005. La banda de La Plata sirvió de punta de lanza a una movida que en el tiempo sumó, entre otros, a Las Ligas Menores a Bestia Bebe y a 107 Faunos. Agrupada en torno al sello LAPTRA esta juventud sónica platense trajo una bocanada de aire fresco y abrió de nuevo las puertas de la independencia ante las grandes multinacionales discográficas. Con el factor común del punk como influencia es justo sumar a esta camada a dos muy buenas bandas como Mujercitas Terror y Utopians (ambas disueltas) que lamentablemente no han alcanzado la repercusión que merecen. Los 2010 vieron la aparición del primer EP de Los Espíritus “Hacele Caso a Tu Espíritu”. La banda creó una síntesis de blues y psicodelia de los 60s en dos sólidas placas como Gratitud (2013) y Aguardiente (2017). Su convocatoria y rodaje por el continente americano parecían posicionarlos como la nueva gran banda de rock argentino pero las múltiples denuncias de abuso en contra de su líder Maximiliano Prietto produjeron el alejamiento de gran parte de su público y de tres miembros del grupo.

En otro pelotón que llamaremos “los Divos” podemos incluir a 1915, Bandalos Chinos, los cordobeses Valdés o los mendocinos Usted Señálemelo. Con la brújula orientada hacia la neo-psicodelia, marca Tame Impala, el electro-pop de los ochenta o una buena dosis de revival funk, estas bandas destacan por su sonido bien producido, canciones redondas y con múltiples capas. Creadores de algunos de los hits que más se consumen actualmente vía Spotify y Youtube son también los grupos con mayor afluencia de público joven. En sintonía con ellos pero con menor impacto mediático podemos ubicar al que (no sin algo de maldad) llamaremos el “Emo-Pop” del mendocino Luca Bocci y Los Besos. Una nota aparte merecería Bárbara Recanatti la solista más talentosa de la actualidad. Con una voz rasposa y sensible, a la vez. Y con temas que van creciendo en intensidad, desde el rock directo hasta lo épico y espacial, es capaz de ponerle la piel de gallina a un muerto. Entre un buen cancionismo que a veces es demasiado meticuloso y pensado la ex-Utopians suena bien y transmite. A su nombre podemos sumar el de la también solista y primera mujer en la historia en ganar el Gardel de Oro, la santafesina Marilina Bertoldi.

Como se podrá ver, el rock de nuestro país goza de muy buena salud y no es  pecar de excesivo optimismo esperar más buena música para el futuro. Para cerrar quisiéramos nombrar también aunque sea al pasar algunos otros nichos de la actual jungla musical. El diálogo entre la electrónica y el folklore es un experimento arriesgado que no siempre arroja buenos resultados. Afortunadamente bandas como Chancha Vía Circuito, y los dúos Tonolec y Lulacruza han sabido navegar estas aguas y llegar a buen puerto. Chancha tuvo repercusión internacional con su intervención de “Quimey Neuquén” de José Larralde: la canción llegó a las pantallas de todo el mundo al aparecer en una escena de Breaking Bad. Por su parte, los oriundos de Chaco, Tonolec, lograron traer la lengua y música toba a la música popular sin que su apuesta sonara a exotismo prefabricado. Dentro del mismo rótulo, pero sin la influencia folklórica tenemos un ecosistema bien nutrido que va desde figuras de la talla de Juana Molina a músicos más jóvenes como D.I.E.T.R.I.C.H., Ibiza Pareo  o Diosque. Por último, el Surf también tiene su presencia en el nuevo rock vernáculo. Bandas como The Tormentos, Las Piñas o Amor en la Isla se deslizan en guitarras ruidosas cantando a garganta pelada melodías bubble-gum. No nos queda espacio para muy buenas bandas como Telescopios, Riel o Un Planeta y seguramente dejamos afuera muchas otras que algún obsesivo echara de menos, pero esperamos que este breve repaso sirva para avivar la curiosidad de los amantes de la música.


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