«El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer» de Alfredo Lemon

Lengua mendicante: «El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer» de Alfredo Lemon

Creo que lo he dicho en alguna otra reseña: muchas veces los libros entran materialmente al cosmos lector, son como el líquido amniótico que preanuncia el nacimiento —la personalidad del nacimiento— que presenciaremos solitariamente frente al texto. Eso resalto de la editorial Mascarón de Proa, que fabrica unos envases de sus poemarios rotundamente bellos. Este libro de Alfredo Lemon no es la excepción. 

Alfredo Lemon
Alfredo Lemon

Con un verso robado a Friedrich Hegel de uno de sus escritos de filosofía jurídica, el poeta se lanza a la pesquisa de su testimonio acerca de las ideas, sensaciones, padeceres de los seres humanos frente a la inconmensurabilidad del discurrir vital, de nuestra historia como seres humanos y del individuo —el yo lírico que construye Lemon— que se vuelve sobre sí mismo para aceptar que el misterio y la aventura no están lejos de nuestro hogar, sino en nosotros mismos. “La belleza es arena en el viento del instante” escribe, y suma su reverso intelectual de la fugacidad cuando acuña que “El entendimiento aparece/cuando se van acabando los días/ Toda afirmación es una apuesta en penumbras”.   

Sin embargo, ante el pesar por aquello que abruma con su oceánica infinitud, como seres atravesados por la vivencia, descubrimos que “Una garganta de piedra/ nos cuenta fantasías para ser felices”; descubrimos que podemos bendecir la “ebullición de absoluto” con el contrapeso nuevamente espejado al recordar que existen “Perros infieles de mi infancia/ que me mordieron dos veces”, donde esa retrospectiva, punza. 

De la “galera repleta de incógnitas” Lemon hastía sus inquisiciones para reducirlas y empardarlas; el poemario es un ajuste de cuentas pero para llegar a un empate: “¡La vida no es sueño Calderón!/ ¡De la Barca que se incendia en el mar somos testigos!”; sueño y vigilia merodean y se entremezclan como un ying-yang en la inconclusión humana. Porque “Ganar es también sentir ese vacío/ que apenas soportamos”. El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer es la pesquisa de un testimonio.  En ese trayecto, en la ominosa y fulgurante sensación de oquedad y fuerza, Lemon interroga para conocerse y darse a conocer. Y nuevamente el equilibrio, que insiste impulsivamente en el recorrido del volumen: Lo que hace el autor “son preguntas eternas para nadie”, con una conocida y resuelta pretensión de infinitud, pero asimismo hechas desde una “lengua mendicante”.

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